Gratitud

¿Por qué cuesta tanto sentir gratitud?
El tema del último encuentro del año fue providencial: una oportunidad de agradecer, juntas, todo lo que recibimos en 2018.
La gratitud es una decisión. Exige ver el esfuerzo, sea material o emocional, que nos ha sido ofrecido.
Reconocer lo que nos es dado y lo que el otro nos hace es una forma de conseguir ver lo que hacemos a nosotras mismas.
¿Cómo podemos ser agradecidas con los demás si no sabemos ser agradecidas con nosotras? El proceso de agradecimiento requiere reconocer lo que hacemos, respetar lo que construimos y valorar lo que creamos.
A partir de ahí, reconocer al otro, respetar su esfuerzo y valorar la generosidad que se ha puesto en nuestro camino.
Enjugar las cosas buenas y agradecer nos genera una forma de Libertad y Felicidad. Cuando elegimos el camino del reconocimiento, elegimos también sentir gratitud y eso es liberador! Es una elección de vida.
Podemos empezar a reconocer la oportunidad de vivir, las oportunidades que nos presentan, la posibilidad de ver, oír, sentir, la posibilidad de ser Madre y la oportunidad de cambiar lo que tiene que ser cambiado.
Ser agradecida nos hace sentir felices. El camino del no reconocimiento sólo aleja. ¡Gratitud une!
Y cuando el otro es valorado, él se siente querido y reconocido. La consecuencia de ello es repetir el acto y también donar. Se forma un ciclo porque el elogio alimenta el vínculo.
Para empezar, en la práctica, que tal sentir gratitud por nuestros padres, por las personas que eligen estar en nuestras vidas sin tener un compromiso, sino por un deseo, único y verdadero, de compartir nuestra presencia?
La Gratitud enriquece nuestra Alma.
Ser grata sirve como ejemplo para nuestros hijos. Agradecer si aprende y se ejercita.
¿Alguna vez has enumerado cuántas cosas tienes para agradecer? ¡Pues haga esto y verá cuán bien es bendecida!

Para seguir pensando…
Livro: Gratidão, de David Steindl

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